Me daba una pereza terrible montar este episodio porque, en mi cabeza, había grabado una serie de audios refunfuñones que iban a ser infumables. Y bueno, a ver, quejas y lamentos siempre hay en LA DERIVA. Porque aquí dentro, literalmente, cabe de todo. Es como un bolsillo con un agujerito. Entrar… entra de todo. Luego ya lo que pase con ello es otro tema. Así que nada, aquí está el ¿quinto episodio? Si, quinto episodio de la cuarta temporada: dos horas y 52 segundos. Así de caprichosa y casual es la extensión. Respecto al hiato en la publicación, lo de siempre: se me ha cruzado la vida de por medio y blablablá. Todas estas excusas que si fuera una influencer en condiciones declamaría enfundada en un chándal de felpa gris sentada en el suelo de una cocina con isla. Pero no. Mil gracias por estar ahí. Sois las mejores.
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